La participación de la sociedad civil en el proceso oficial de la Cumbre 2022

La participación de la sociedad civil y actores sociales en eventos multilaterales como la Cumbre de las Américas tiene múltiples momentos, formatos y procesos, que ocurren antes y durante los días de la Cumbre en sí, en este caso, 6 al 10 de junio del 2022.

Todas las Cumbres tienen una estructura diferente de acuerdo a los intereses del país anfitrión y la participación de la sociedad civil en la IX Cumbre de Los Ángeles tuvo múltiples procesos que quisiéramos resaltar. 

Antes de la Cumbre

Durante el año antes de cada Cumbre, el país anfitrión realiza varios diálogos cerrados entre los diferentes representantes de los países del continente en el Grupo de Revisión e Implementación de Cumbres de las Américas (GRIC), en las cuales se presenta el/los documentos guía de la Cumbre a realizarse y se logran acuerdos políticos sobre los compromisos a firmar.

Para la Cumbre 2022 dos de estas reuniones del GRIC contaron con la participación de actores de la sociedad civil del continente, quienes presentaron sus insumos para que fueran tenidos en cuenta en los documentos que se estaban discutiendo.

Estos son los momentos clave de incidencia, porque generalmente los acuerdos gubernamentales con los que se terminan estos eventos llegan casi cerrados al momento mismo de la Cumbre. 

La primera ronda de incidencia se realizó en el GRIC virtual del 07 de marzo en que participaron por parte de Redlad y el FCA Molvina Zeballos de Desco y José Ramón Avila de ASONOG, puntos focales del Foro Ciudadano de las Américas en Perú y en Honduras, respectivamente. En este link se pueden ver los pronunciamientos presentados. 

La segunda ronda se realizó en el Diálogo Hemisférico que se llevó a cabo la primera semana de mayo de 2022 en Los Ángeles y en dónde representantes de la sociedad civil tuvieron la oportunidad de presentar sus aportes a viva voz a representantes de los gobiernos, así como de recibir respuestas y comentarios. 

Adicionalmente, Redlad participó activamente en tres de los cinco grupos de trabajo temáticos de los cuales hablaremos más adelante (transformación digital, salud y Gobernabilidad democrática).

Por otro lado, la Secretaría de Cumbres organizó una serie de eventos previos para el fortalecimiento de la participación de organizaciones de mujeres en el proceso de cumbres, en el cual Redlad y sus miembros estuvieron muy involucradas y quienes lideraron también la firma del movimiento “Somos Lideresas” en Los Ángeles. 

Aunque la participación en los eventos fue más bien baja comparado a otras Cumbres (debida a los costos de Los Ángeles, problemas de solicitudes de visa, la tardanza en la información de las personas acreditadas para participar, entre otros), los nuevos formatos permiten abonar en el camino de aprendizaje para nuevos eventos multilaterales con participación amplia de sociedad civil. 

Durante la Cumbre

La IX Cumbre en Los Ángeles tuvo mucha innovación en los escenarios de diálogo.

Por primera vez, el formato clásico de intercambio entre el Secretario General y Secretario Adjunto, gobiernos y OSC, cambió de una lectura de insumos, muchas veces incongruentes, leídos a la carrera ante una sala generalmente vacía de representantes gubernamentales, a uno de diálogo plural con actores de primer nivel como el secretario de estado Anthony J Blinken, Mélanie Joly ministra de relaciones exteriores de Canadá y Erika Mouynes ministra de relaciones  exteriores de Panamá.

Este formato novedoso sin duda genera un intercambio más rico entre los gobiernos y las organizaciones, pero es importante garantizar no sólo que la sociedad civil tenga claridad de quiénes estarán sentados/as en las mesas con sus representantes (para que la sala no esté vacía de representantes de sociedad civil), y además que en la sala estén también los oficiales de todos los países del continente, para poder aprovechar los ratos entre discursos y diálogos para estrechar relaciones, la incidencia directa es uno de los objetivos claros de participación para muchas OSC.

Otra cosa importante a tener en cuenta es que la Sociedad Civil en pleno fue invitada a la hermosa inauguración de la Cumbre, lo cual no es común. Se realizó además una feria de iniciativas que permitió a organizaciones del continente, en especial aquellas con menor participación y reconocimiento, tener una ventana de presentación de su trabajo. 

Ahora bien, la coordinación de la sociedad civil para la participación en los diálogos oficiales con gobiernos ha cambiado de formato a lo largo de los años. Cuando eran pocas las organizaciones que se registraban, nos sentábamos todas en una mesa larga a conversar y acordar puntos de presentación ante los gobiernos (generalmente representantes de los países ante la OEA). Con cientos de organizaciones que tienen interés en las reuniones oficiales que se hacen en el marco de la OEA, esto es ahora imposible. Por lo que en los últimos años se han venido avanzando en procesos de innovación para la coordinación de la participación de las organizaciones de la sociedad civil (OSC) y pueblos indígenas y afrodescendientes. 

Mientras que para las últimas cuatro asambleas de la OEA y la Cumbre de las Américas de Lima 2018 se utilizó una metodología de trabajo de coordinación de coaliciones autogestionadas, para la Cumbre de este año se priorizó la coordinación en grupos de trabajo temáticos.

En los meses previos a la Cumbre, la Secretaría de Cumbres de la OEA organizó grupos de trabajo por subregiones según los cinco temas definidos como prioritarios para el país anfitrión: gobernabilidad democrática, salud y resiliencia, transformación digital, futuro verde y energías limpias. 

Aunque está metodología no se desarrolló en conexión con otros procesos previos de trabajo con sociedad civil como los nodos anticorrupción, Prep-talks y el sistema de coaliciones, muchas organizaciones se articularon para participar, así como lo hicieron personas sin filiación institucional creando dificultades en la legitimidad del proceso de acuerdos realizados de forma colectiva.

La complejidad del proceso y la utilización de una plataforma online que las organizaciones no conocían hicieron que pocas organizaciones participaran de forma amplia en el proceso (no más de 30 por grupo de trabajo). Ahora bien, los grupos generaron insumos muy importantes y pertinentes para las discusiones de la Cumbre, y fueron ampliadas en los diálogos presenciales que se realizaron en Los Ángeles como complemento a los virtuales. A pesar de las dificultades mencionadas, a la baja participación, y a lo que parece un secuestro de las agendas regionales por agendas específicas (como la situación política en Cuba, Nicaragua y Venezuela y temas de salud sexual y reproductiva), y otras asociadas a la elección de las vocerías de sociedad civil para los diferentes momentos de diálogo, muchas organizaciones se sienten satisfechas no solo con el proceso sino con la incidencia lograda, ya que consideran que sus insumos fueron recogidos en los documentos presentados. 

Aún tenemos que avanzar en la mejora de los procesos de participación e incidencia; probar nuevas cosas siempre es útil para ver lo que sirve y lo que no, pues sólo se puede aprender experimentando. 

Nota: parece menor, pero haber tenido en todos los espacios baños de género neutro es una gran alegría para el movimiento de derechos humanos del continente.

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